Pérdidas, dinero público y ética
Diego Morera
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Es común a día de hoy que muchos proyectos o actividades productivas sean subvencionadas o sostenidas por el estado. Y realmente, es algo que consideramos normal, o que al menos, nos nos replanteamos o cuestionamos mucho.
Pero esto tiene un trasfondo económico y ético que vale la pena comentar, reflexionar y debatir. El estado brinda apoyo sistemático en forma de ayuda económica a numerosos productores. Podríamos poner mil ejemplos: agricultura, cine, arte, etc. El principal cometido es sostener a estos productores, es decir, que no quiebren.
Esto quiere decir que, sin esta ayuda, estos productores no serían capaces de "sobrevivir" o al menos, en sus condiciones actuales. En términos simples y económicos: estos productores obtienen pérdidas y estas pérdidas son compensadas por esa ayuda económica, lo que les hace subsistir.
Las pérdidas, son resultado de la transformación de recursos más valiosos en bienes o servicios menos valiosos. Es decir, estoy combinando recursos de una manera no eficiente (o no lo suficiente al menos) lo que me hace obtener un "output" menos valioso que estos recursos iniciales. Por ejemplo, estoy adquiriendo materia prima, mano de obra y maquinaria por 10.000€ para fabricar algo que me reporta 5.000€.
En condiciones normales, esa empresa buscaría "cambiar algo". Claro, han obtenido pérdidas, buscarían que esa situación no vuelva a repetirse. Trataría de hacer el proceso más eficiente, innovar, de mejorar su distribución, de diferenciarse, de implementar un marketing diferente...
Pero claro, cuando estas pérdidas son sistemáticamente cubiertas por alguien, en este caso, por el estado, ese incentivo desaparece. ¿Por qué iba a tratar de hacer algo distinto o de revertir una situación si técnicamente no tengo pérdidas? De esta manera frenamos el desarrollo, mejora y adaptación de ciertas actividades o procesos productivos que viven en una burbuja donde las pérdidas no son posibles.
Saliéndonos ahora de lo económico: ¿Es ético sostener con dinero público estos procesos productivos que obtienen sistemáticas pérdidas? Mi respuesta es clara: No. Aunque siempre podrá haber situaciones, matices o entornos "especiales", el acto en sí no es ético. Debemos tener claro que los proyectos que sí se sostienen están aportando valor a una parte de la sociedad. Y esta parte de la sociedad lo recompensa en forma de compra. Me interesa lo que vendes (o lo que haces) al precio que lo vendes, te lo compro. De esa manera los proyectos acaban estableciéndose año tras año. Gracias a que ofrecen algo que la gente quiere y recompensa.
Si esta empresa recibiera señales de que no está satisfaciendo a la sociedad, trataría de modificar variables para acabarla satisfaciendo. Lo que favorece una perpetua mejora y adaptación hacia lo que la sociedad quiere (y cómo, donde y cuando lo quiere).
Entonces, comprendemos que si algo no se sostiene por sí solo, no hay la suficiente gente que necesite, quiera o desee lo que se ofrece. Es decir, la sociedad no lo valora (al menos tal y como se ofrece actualmente). Por lo que, en el caso que comentamos, el estado "cogería" un poquito del bolsillo de todos para mantener eso que la sociedad está diciendo que no le interesa, que no valora y que debe mejorarse.
Luego, el acto en sí como digo, no es ético. Ponía mi propio ejemplo en el video: Yo, soy católico, voy a la iglesia, pero ¿Me da eso el derecho de exigir que todo el mundo aporte para sostener la iglesia? Evidentemente, no. Esto podemos extrapolarlo a todas la cuestiones que venía comentando: arte, agricultura, cine... Si alguien no vende sus cuadros, es decir la sociedad no está interesada en ellos (por lo que su autor debería tratar de mejorar su marketing, distribución, producción) ¿Es lícito que le quitemos un poco de dinero a la sociedad, para sostener a ese artista?
Analicemos el acto detenidamente: la sociedad no valora algo (o al menos no tanto), por eso no lo compra. Luego le quitamos dinero a esa sociedad para mantener algo que la propia sociedad en las condiciones actuales ha dicho que no valora. Es incluso paradójico.
Todos estos proyectos deberíamos sostenerlos nosotros, la sociedad. No hay nada mas social que dejar decidir a la propia sociedad lo que quiere y como lo quiere. Y por contra, no hay nada menos social que imponer a las personas mantener algo que ya han dicho no desean mantener o al menos en las condiciones actuales.