La demonización del beneficio

Diego Morera

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"Empresas con grandes beneficios". No es en absoluto raro escuchar en telediarios, entrevistas o incluso en nuestro entorno, expresiones similares a esta que tratan de atribuir a los beneficios empresariales una connotación negativa. Porque, aunque simplemente sea una frase "descriptiva" que se limita a reflejar una realidad: que una empresa obtiene cuantiosos beneficios. Este tipo de afirmaciones se utiliza, en múltiples ocasiones, como digo, para "desacreditar" a estas empresas.

Pero ¿Cómo se puede tratar de "desacreditar" a una empresa porque obtiene beneficios? ¿En que mundo es la obtención de beneficio algo negativo?

Pues en un mundo donde se ha "demonizado" y donde no se comprende la naturaleza más elemental de la obtención de beneficio. Aunque sea innecesario para la mayoría de personas que leen el artículo, definamos la palabra beneficio. La palabra beneficio proviene del latín "beneficium", que significa bien o favor ("bene": bueno, "facere": hacer), lo que nos da una pista de lo que comentaremos a continuación. En términos económicos, se obtiene beneficio cuando nuestros ingresos superan nuestros gastos.

Expresemos esto de otra forma: se obtienen beneficios cuando transformamos recursos menos valiosos en bienes que la sociedad valora. Es decir, si he obtenido beneficio, es porque he combinado factores productivos de manera eficiente para atribuirle valor a algo que no tenía (o tenía menos). Por ejemplo, un plato de arcilla. Se entiende que si he obtenido beneficio vendiendo platos de arcilla es porque, he transformado a través de distintos medios, la arcilla (que por si sola se valora menos) en un plato, que la sociedad valora y que por eso me compra. Es decir, estoy cogiendo recursos escasos y utilizándolos de manera eficiente para aportar valor a la sociedad.

Este acto en sí mismo, jamás será negativo. ¿Cómo puede ser negativo crear cosas que la gente valora más a partir de cosas que la gente valora menos? Lo preocupante sería lo contrario: Pérdidas. Como diría el profesor Jesús Huerta de Soto, los que cosechan pérdidas deberían ir a la cárcel (evidentemente, de forma jocosa). Puesto que, si lo analizamos de la misma forma, quien obtiene pérdidas está "cogiendo" recursos escasos que valen más y transformándolos en bienes/servicios que valen menos para la sociedad.  Y de ahí, la hipérbole del profesor.

Pongamos que mi empresa se aprovisionara de toneladas de madera, digamos a un precio de 5€ el kilo. Con cada kilo de madera mi empresa hace una especie de triángulo de madera (o cualquier otra cosa inservible) que pretende vender a 7€ (para tratar de obtener beneficio). Pero, evidentemente, no vende, la gente no valora ese triangulo por encima de 7€, por eso no lo compra. ¿Qué he hecho? He malgastado un recurso escaso y valioso en algo que la gente no quiere. Obtengo pérdidas.

Lo contrario ocurriría si en vez de triángulos de madera que la gente considera inservibles, con cada kilo de madera, hago mesas que la gente me compra por 10€ . He cogido algo valioso y escaso y lo he transformado en algo todavía más valioso para la sociedad. Obtengo beneficios.

Los beneficios funcionan también como una especie de "señal". Una señal que nos indica donde deben centrarse los esfuerzos y recursos productivos. Si una empresa que ha cogido madera y ha hecho cierto tipo de mesas, obtiene cuantiosos beneficios, la señal es clara: "produzcamos mesas porque la gente quiere mesas". De esta manera, la oferta (competidores/otras empresas) centra sus esfuerzos en lo que la gente quiere, yendo esto en beneficio de la sociedad (y por su puesto, de las empresas que satisfacen esta necesidad). 

Podría poner mil casos más pero creo que esta reflexión, explicación y ejemplos reflejan de buena manera la naturaleza más básica del beneficio. Y si comprendemos realmente esta naturaleza, podremos alejarnos intelectualmente de discursos que presentan como un problema precisamente aquello que permite coordinar recursos, satisfacer necesidades y generar prosperidad.